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Discapacidad

Una multa imposible: ¿No ves que no puedo mover el brazo izquierdo? Hablar por el móvil y conducir con el brazo derecho al mismo tiempo es un poco complicado.

Hace algunos jueves, sobre las 9 de la noche, salía de vender el Boli Solidario. Había dejado mi coche adaptado en la zona de carga y descarga de la calle Pelayo, muy cerca de los Ferrocarriles de la Generalitat, en Plaza Catalunya. Lo puse en marcha, y comencé mi regreso a casa. No sabía que ese día me esperaba vivir una situación realmente desagradable.

Al poco tiempo de arrancar, un coche patrulla con dos Guardias Urbanos dentro, se mueve rápidamente y del Carril del Bus donde circulaban, tapa el cuarto y el quinto carril dejando el tercero libre que es por donde yo iba. Sinceramente, cuando los vi a mi lado, pensé que estaban cortando el tránsito para que yo pudiera girar, pero no era así. Mi acompañante me dijo “oye, que te están parando”. El Guardia Urbano había cruzado el coche patrulla varios carriles para que yo frenase. Según el, para multarme porque estaba usando el móvil mientras conducía.

Al ver mi discapacidad, y al entender que era absolutamente imposible que tal cosa hubiese sucedido, no obstante ello, decidió seguir adelante con su posición. No pensó nunca en retractarse y, aunque imposible me dijo “Lo hemos parado por ir hablando por el móvil”. Lo primero que yo pensé en ese momento fue que dónde estaba la cámara oculta. Esto es una broma de mal gusto.

Perdí más de 30 minutos esa tarde, ya que los agentes decidieron comprobar todas las restricciones que tengo para conducir y ya que sus superiores tuvieron que indicarles que así lo hicieran. Al parecer, nunca antes estos agentes habían parado a una persona con discapacidad, y evidentemente, necesitaban una mayor capacitación para entender que los discapacitados somos también ciudadanos y que nuestros derechos valen igual que los del resto de la sociedad.

“-¿Quiere firmar la denuncia? Obvio que no, le respondí. La voy a recurrir mañana porque es imposible” ¿Cómo puede ser que se destinen recursos y tiempo para demorar a ciudadanos que no pueden cometer la infracción que le están atribuyendo, mientras en ese mismo momento, en los alrededores, los manteros continúan ocupando la vía pública a sus anchas? Al hacerle esta reflexión al agente, él me contestó que “ese no era mi problema”. Es evidente que ante una situación cualquiera puede haber dos o más puntos de vista. Pero, ¿Es posible que el Guardia Urbano haya visto lo imposible?

Soy discapacitado. No muevo el brazo izquierdo. ¿Cómo puede ser que el agente estaba viendo otra película?. Yo, por mi parte, con la denuncia donde figura el número de placa del agente denunciante, y dando la descripción de su compañera a las autoridades, intentaré que este tema no quede sin una respuesta por parte del organismo competente.

No obstante, y para finalizar, tengo que decir también que estos son casos aislados. Muchas veces los agentes me han ayudado y han actuado correctamente. Pese a ello, cuando pasan cosas como la que acabo de narrar, no nos podemos quedar con los brazos cruzados, y tenemos que actuar en consecuencia.

PD: El que llevaba el móvil arriba, era mi acompañante.

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